Antes de hacerte una tarjeta de fidelización digital, me sentaría contigo en el mostrador con una pregunta: ¿cómo se la explicarás a un cliente mientras espera para pagar? Si la respuesta necesita cinco minutos, primero simplificaría las reglas. El carnet y la aplicación deben ayudar a aplicarlas, no añadir trabajo cada vez que alguien compra. Te comparto las preguntas que te haría para preparar una herramienta que puedas utilizar con comodidad.
¿Qué debe entender el cliente?
Un programa de fidelización debe poder explicarse en el mostrador sin una conversación interminable. El cliente necesita saber cómo se identifica, cómo consigue una ventaja y cuándo puede utilizarla. Con normas confusas, cada compra puede generar preguntas y excepciones diferentes.
Antes de programar conviene escribir un ejemplo completo: un alta, una compra, un descuento y una devolución. Así comprobamos si las reglas tienen sentido y si el personal puede aplicarlas. El carnet digital ayuda a ese acuerdo; no garantiza por sí mismo que la gente compre más.
El carnet y los datos del cliente
El carnet facilita identificar al cliente y consultar su información. Hay que decidir qué datos necesitas y explicar para qué se utilizan. Participar en un programa de fidelización no debería convertirse automáticamente en autorización para enviar cualquier publicidad. Finalidades y permisos se deben tratar correctamente.
También hay que pensar en el personal: quién ve los datos, quién registra movimientos y quién cambia una regla. Si se produce un error, debe quedar claro cómo se revisa y corrige. Esto forma parte del diseño, no es algo que convenga improvisar después.
Una herramienta que he preparado para una librería
He desarrollado el programa de fidelización de la Llibreria Sant Jordi de Tona. El carnet, los movimientos y la consulta de la información forman parte de una misma herramienta, pero antes de programarla hay que entender las reglas del comercio. No daría por hecho que las mismas condiciones sirven para cualquier tienda.
Para preparar la tuya, te preguntaría qué ventajas quieres ofrecer y cómo las explicarás. Después miraría con qué dispositivos trabajáis y quién debe registrar las compras o corregir una anotación. Con eso puedo proponerte un funcionamiento concreto y dejar acordados el mantenimiento y las copias.
¿Qué objetivo debe tener el programa?
¿Cómo se lo explicarás al cliente?
Una visita recurrente y una compra concreta pueden necesitar incentivos diferentes.
El cliente debe saber cómo funciona el programa antes de usarlo.
¿Qué datos y qué carnet necesitas?
¿Cómo se dará de alta y se identificará?
Pide solo los datos necesarios para la finalidad acordada.
Decide cómo se identificará el cliente y cómo podrá consultarlo.
¿Cómo debe funcionar en el mostrador?
¿Qué harás cuando haya una devolución?
El proceso debe ser ágil cuando hay personas esperando.
Una devolución o una anotación incorrecta necesitan tratamiento claro.
¿Cómo se protegen los datos?
¿Quién podrá consultar y modificar los datos?
No todo el equipo debe poder cambiar reglas o saldos.
Separa la fidelización de los permisos para enviar publicidad.
¿Cómo se acompaña después del estreno?
¿Cómo la cuidarás después del estreno?
Revisa el uso sin prometer que una tarjeta aumentará por sí sola las ventas.
Prevé soporte, copias y cambios cuando evolucione la tienda.
¿Cómo puedo ayudarte?
La aplicación de fidelización de la Llibreria Sant Jordi de Tona es una de las herramientas que he desarrollado. Puedo ayudarte a preparar la de tu comercio a partir de cómo atiendes a los clientes y de las ventajas que quieres ofrecer. Me cuentas la idea, la paso a ejemplos de compra y devolución, y te propongo una aplicación para gestionarlo. Si aún no tienes claras las reglas, también te puedo ayudar a ordenarlas antes de empezar.
Aplicaciones a medida ↗