Para mí, alojar una web no es dejarla en una carpeta y esperar la renovación del año siguiente. Hay formularios que conviene probar, componentes que cambian y datos del negocio que pueden quedarse antiguos. Desde BitWorks puedo ayudarte a seguir todo eso. Te explico por qué doy importancia al mantenimiento y qué conviene dejar acordado para que sepas de qué me encargo.
La web sigue funcionando cuando no la miras
Una web puede parecer igual mientras sus componentes se quedan antiguos o cambian otros servicios. Un formulario puede dejar de enviar, un enlace puede fallar o una actualización del servidor puede provocar una incompatibilidad. Si solo miramos la portada, algunos problemas pasan inadvertidos.
El mantenimiento revisa lo que sostiene el servicio y los recorridos importantes: consultar una página, enviar una petición o completar una gestión. Importa especialmente si parte del trabajo del negocio depende de la web o de una aplicación.
Actualizar con copia y una forma de volver atrás
Una actualización corrige errores o vulnerabilidades, pero también puede provocar incompatibilidades. Conviene saber qué se actualiza, disponer de una copia adecuada y comprobar el resultado. Una web con muchos componentes puede exigir más revisión que una presentación sencilla.
También importa el contenido: una tarifa antigua o un teléfono incorrecto no se arreglan actualizando un plugin. Hay mantenimiento técnico y revisión de información. Definir quién se ocupa de cada parte evita pensar que todo queda cubierto por renovar el hosting cada año.
Puedes contarme qué necesita tu web
Si me encargo del alojamiento, puedes consultarme sobre el proyecto y te puedo ayudar a coordinar lo que haga falta. No todas las webs necesitan la misma dedicación: una presentación con pocos cambios y una aplicación con encargos diarios piden revisiones y copias diferentes.
El plan publicado incluye copias mensuales de la web y de la base de datos, pero no del correo. Si esa frecuencia es demasiado espaciada para tu actividad, te ayudo a valorar otra opción. También concreto contigo las actualizaciones, las comprobaciones y las intervenciones incluidas. Me interesa que tengas una web cuidada y que entiendas cómo la cuidaremos.
La web sigue cambiando después de publicarla
Actualizar con criterio
Valora compatibilidades y prepara una forma de recuperar la versión anterior.
Complementos sin uso pueden añadir carga y mantenimiento.
Probar que las consultas llegan
Una web puede parecer correcta y no estar haciendo llegar las consultas.
Lo que no se ve también necesita atención
Renovar y configurar lo que sostiene la web
Renovaciones y configuraciones forman parte de la continuidad.
Saber qué puedes recuperar
Conoce qué incluyen, su frecuencia y cómo recuperarlas.
Una persona de contacto que conoce el proyecto
Tener los contenidos y el móvil al día
Un servicio antiguo o un horario incorrecto pueden hacer perder un contacto.
Los cambios pueden alterar menús, botones y formularios.
Saber a quién explicar una incidencia
Revisa los avisos priorizando lo que afecta al servicio.
Una protección mal ajustada puede dificultar el acceso.
Conocer la web facilita situar la incidencia y decidir el siguiente paso.
¿Cómo puedo ayudarte?
Si hace tiempo que nadie revisa tu web, puedes enseñármela. Puedo mirar en qué estado está, probar los contactos y proponerte qué conviene poner al día. Si te alojo la web, hablas directamente conmigo cuando necesitas ayuda; no tienes que empezar de cero explicando el proyecto en cada consulta. Te dejo claro qué incluye el plan y qué tareas tenemos que presupuestar aparte, para que puedas decidir con toda la información.
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